Nuit de Bohème: De cómo la reciprocidad existe, en ínfimas cantidades.

viernes, 12 de septiembre de 2014

De cómo la reciprocidad existe, en ínfimas cantidades.


La generosidad no está mal. Debería ser un rasgo común, te dicen. Anteponer tus deseos a los demás. Esos acabarán agradeciéndote. Eso dicen, eso se cree.

Quizá la decepción parece más constante, por lo que me atrevo a ser escéptica y creer que, uno ha de ser egoísta de vez en cuando, y no conformarse con las piedras del camino. La dicha en la vida se tiene que aferrar con las dos manos, no esperar que el mundo la traiga.

Pero en este mundo en el que más de uno pensamos igual, vale la pena algún que otro que recuerde que de vez en cuando vale la pena buscar la dicha en lo cotidiano, en lo que se ha construido a pesar de las tormentas. Descubrir lo grandioso que se esconde en lo ínfimo. Sí, vale la pena creer. Pero no vale la pena vivir con la idea de que el mundo está construido sobre nobleza y gratitud. Quizá en otros tiempos. 

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