Nuit de Bohème: De cómo las murallas esconden el horizonte que tiñe las calles de mil colores.

jueves, 20 de marzo de 2014

De cómo las murallas esconden el horizonte que tiñe las calles de mil colores.


«¿Qué tenia la primera nevada de la temporada para causar semejante fascinación? […] ¿Era la oportunidad de ver algo inmaculado aún, sin marcas? ¿De captar la gracia fugaz de una nueva estación, de un precioso principio, antes de que fuera pisoteado y corrompido?»
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«(...) le recordaba el vuelco que había dado su vida, dejándola desarraigada, desplazada, como una intrusa en la existencia de otra persona.» 
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«Para ver por fin que la alegría y la belleza no eran cosas inalcanzables. Ni siquiera para personas como ellas.» 

Cuando no crees en la amargura ajena esta te devora por la espalda. Comparto la espera y la ingenua creencia en verdades hechas con humo. Pero el amor es el amor, y cada uno ama a su manera; no puedes pedir demasiado cuando uno sólo sabe querer a distancia. No pidas más de lo que se te ofrece; no arranques un brazo cuando te tiendan la mano. La culpa de caer será tuya por no saber huir de la ingenuidad. La verdad duele, pero es lo único que se mantiene. El amor, por mínimo que sea, es lo único que aguanta las tormentas. 

Vivir bajo el peso de los recuerdos que se tiñen de color por la muerte. Mirar con ojos de duelo, sin esperanza. Es estúpido pedir justicia a algo fortuito, por más fortuita que pueda ser la guerra y el perder hijos, padres y hermanos. 

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