Nuit de Bohème: De cómo el abismo une y aleja al mismo tiempo.

miércoles, 3 de julio de 2013

De cómo el abismo une y aleja al mismo tiempo.




«Los años de instituto fueron para ambos como una herida abierta, tan profunda que no creían que fuera a cicatrizar jamás. Los pasaron como de puntillas, rechazando él el mundo, sintiéndose ella rechazada por el mundo, lo que a fin de cuentas acabó pareciéndoles lo mismo. Habían trabado una amistad precaria y asimétrica, hecha de largas ausencias y muchos silencios, como un ámbito puro y desierto en el que podían volver a respirar cuando se ahogaban entre las paredes del instituto.»




La soledad es el abismo que más une a quien carece de puentes contra el mundo. Sentarse al borde, caminar en el filo, dejar la cabeza colgar y respirar el aliento cálido de la profundidad que se antoja incluso placentera. Es el precipicio el único nexo entre dos puntos discordantes de la melodía del mundo, su única manera de concebirse como seres un tanto similares. 

Pero a veces es el mismo precipicio unificador el que se vuelve una discordia colindante y apabulladora. Separa los puntos que antaño crearan una linea y los aleja hasta que retornan por la energía que supura de la distancia con tal violencia que se hacen añicos en el proceso. O bien, los aleja de tal manera que jamás recuperan su órbita inicial. Sea cual sea la ruta del destino, las lineas perpendiculares no han de cruzarse jamás. 

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