Nuit de Bohème: De cómo los instantes se pueden retratar.

sábado, 23 de marzo de 2013

De cómo los instantes se pueden retratar.

La fluidez de lo etéreo, la cristalinidad de la suspensión, la caricia que da un momento que se perpetra en su propia infinidad. Tersa violencia, un dulce previo al estallido que ocasiona el tiempo.

Caídas, expansiones... una existencia unida por filamentos invisibles que se derrumba bajo el propio peso de su fugaz realidad. Ciclos y ciclos intempestivos de creación y destrucción, de nacimiento y muerte, de padecimiento y dicha.

Aquel gozo de milisegundos que se propaga como una onda expansiva y hace estremecer los cimientos de una vida fabricada.

Expectativas de un final que se alarga como la creación misma. La dureza de un crudo fin se hace latente con cada imagen congelada, cada segundo helado en el cual pervive la esencia de lo que alguna vez fue.

¿Quién sino podría ser tan proclive a intentar dejar una huella del pasado en un fino papel brillante? ¿Quién, valiente en soledad, se atreve a contemplar lo eterno de sus creaciones sin dejarse enloquecer por el tiempo que corre en su contra?


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