Nuit de Bohème: De cómo los adultos disfrutan también de los cuentos para dormir.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

De cómo los adultos disfrutan también de los cuentos para dormir.

Hay toda clase de historias. Algunas nacen de ser contadas, su substancia es el lenguaje y antes de que alguien las ponga en palabras son apenas una emoción, un capricho de la mente, una imagen o una intangible reminiscencia. Otras vienen completas, como manzanas, y pueden repetirse hasta el infinito sin riesgo de alterar su sentido. Existen unas tomadas de la realidad y procesadas por la inspiración, mientras otras nacen de un instante de inspiración y se convierten en realidad al ser contadas. Y hay historias secretas que permanecen ocultas en las sombras de la memoria, son como organismos vivos, les salen raíces, tentáculos, se llenan de adherencias y parásitos y con el tiempo se transforman en materia de pesadillas. A veces para exorcizar los demonios de un recuerdo es necesario contarlo como un cuento.

Mi primer contacto con esta autora. Su narración me estremeció el alma y me acarició la piel. Su brevedad y consición, llenas de una enriquecedora descripción fomentaron mi hambre por la lectura, no pudiendo parar hasta llegar a altas horas de la madrugada con el libro en la cama.

Amantes, traiciones, muertes... tantos mundos diferentes, ya la vez unidos por el fino hilo del destino. Un retrato vívido de una época más remota que mis jóvenes ojos jamás pudieron apreciar.

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